Cuando el sol de poniente vertió su último rayo de luz,
la luna decidió no cubrir más su puesto de trabajo,
y la noche y el día perdieron su sentido,
al igual que la primavera y el otoño,…
Un indio, que andaba raudo por el desierto soltó un grito,
- La Madre ha muerto – dijo – y con ella sus hijos - ;
y segundos después arrodillado expiró su alma hacia un diablo,
que no era más diablo que el Ser Humano en sí mismo.
- ¿Cuánto sufrió nuestra Madre por dárnoslo todo? –
comentaban los niños que aún sobrevivían,
- mas es imposible curar sus heridas
si no tejemos una gasa entre todos.-.
Y mientras la civilización lucha por sanar o no a la que le dió la vida,
la Madre sufre y expira entre sollozos con gotas de agonía,
heridas causadas por el paso del tiempo que no cicatrizan,
un tumor maligno que crece y crece y que no tiene cura.
¿Serán los ángeles, los diablos, el Dios maligno el que este daño hacía?
¿Será la luna, el sol, los astros, las estrellas malditas?
¿Será el hombre con sus armas, sus basuras, su sociedad hipócrita?
¿Serás tú, hermano, quién participe de su agonía?
sssssssssssssssssssssssss
sssssssssssssssssssssssss
sssssssssssssssssssssssss
ssssssssssollozosssssssss.
Y aquel día se cometió un múltiple asesinato:
murió la Madre Tierra por culpa de Ser Humano,
sin ser consciente éste de que en su delirio
no quedaba sano ningún ser vivo.