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    December 23

    Peces de ciudad (J. Sabina)

     
         Adoro a Sabina, siempre hay una letra con la que identifico mi estado de ánimo, siempre me hace sentir, e incluso me alegra en mis días más tristes y me hace reir en mis días felices. Para mí es el genio de los genios, el más grande... Si tuviera que decidir de sus canciones cuál es mi favorita dependería de mi estado de ánimo de ese día, pero tengo algunas predilectas entre todas "Y sin embargo" (la tengo escrita en la pared de mi habitación, y es una letra muy importante para mí), y la de "Donde habita el olvido" , ... Pero hay una canción que me permite desahogarme cuando mi corazón más lo necesita, y es esa la que voy a incluir en este espacio. Invito, a los que la conocen, a que la recuerden; y a los que es la primera vez que la oyen mencionar, que se paren a escucharla, porque ya no podrán olvidarla.
     
     
         (Gracias Sabina por ser capaz de expresar tanto).
     
     
     
     
    PECES DE CIUDAD - J. Sabina.
     
    Se peinaba a lo garçon
    la viajera que quiso enseñarme a besar
    en la gare d´Austerlitz.

    Primavera de un amor
    amarillo y frugal como el sol
    del veranillo de san Martín.

    Hay quien dice que fui yo
    el primero en olvidar
    cuando en un si bemol de Jacques Brel
    conocí a mademoiselle Amsterdam.

    En la fatua Nueva York
    da más sombra que los limoneros
    la estatua de la libertad,

    pero en desolation row
    las sirenas de los petroleros
    no dejan reír ni volar

    y, en el coro de Babel,
    desafina un español.
    No hay más ley que la ley del tesoro
    en las minas del rey Salomón.

    Y desafiando el oleaje
    sin timón ni timonel,
    por mis sueños va, ligero de equipaje,
    sobre un cascarón de nuez,
    mi corazón de viaje,
    luciendo los tatuajes
    de un pasado bucanero,
    de un velero al abordaje,
    de un no te quiero querer.

    Y cómo huir
    cuando no quedan
    islas para naufragar
    al país
    donde los sabios se retiran
    del agravio de buscar
    labios que sacan de quicio,
    mentiras que ganan juicios
    tan sumarios que envilecen

    el cristal de los acuarios
    de los peces de ciudad


    que mordieron el anzuelo,
    que bucean a ras del suelo,
    que no merecen nadar.

    El Dorado era un champú,
    la virtud unos brazos en cruz,
    el pecado una página web.

    En Comala comprendí
    que al lugar donde has sido feliz
    no debieras tratar de volver.

    Cuando en vuelo regular
    pisé el cielo de Madrid
    me esperaba una recién casada
    que no se acordaba de mí.

    Y desafiando el oleaje
    sin timón ni timonel,
    por mis venas va, ligero de equipaje,
    sobre un cascarón de nuez,
    mi corazón de viaje,
    luciendo los tatuajes
    de un pasado bucanero,
    de un velero al abordaje,
    de un liguero de mujer.

    Y cómo huir
    cuando no quedan
    islas para naufragar
    al país
    donde los sabios se retiran
    del agravio de buscar
    labios que sacan de quicio,
    mentiras que ganan juicios
    tan sumarios que envilecen
    el cristal de los acuarios
    de los peces de ciudad

    que perdieron las agallas
    en un banco de morralla,
    en una playa sin mar.
     
     
     
    December 21

    En la cumbre más alta.

      
     
    En la cumbre más alta,
     
    en este mundo perdido del que nadie sabe nada, en donde la soledad me da calma, me despojo de todo aquello que me tapa, y, en mi desnudez, tan pálida como mi cara, veo reflejadas mis verdades.
     
     
     
    En la cumbre más alta,
     
    donde el aire sí que puede respirarse, y mis secretos pueden desvelarse, donde la lucha se convierte en compromiso, y los miedos vuelven a ser un acto de valentía, donde, desnuda, no me importa si es de noche o si es de día.
     
     
     
    En la cumbre más alta,
     
    donde abrir los brazos me hace mil cosquillas, y el aire que me roza las axilas, me hace sonreir así por nada, donde descargo mi energía contenida, donde grito, lloro, y digo tonterías.
     
     
     
    En la cumbre más alta,
     
    donde sé que mi libertad es un paso día a día hacia el vacío.
     
     MAICROMA ©            
     
       
     
    December 05

    Que malo es decir adiós.

    Y te vas

    con la frente marchita,

    la mirada bañada,

    las ilusiones perdidas;

    y mi voz,

    que se trunca un segundo,

    que se esconde en su mundo,

    que no sabe qué decir;

    y qué mas da

    si es el tiempo maldito,

    si nos pesa el camino,

    si la vida nos trata mal;

    cuando fue:

    las miradas felices,

    las ayudas prestadas,

    el aprenderte a amar.

    Más allá,

    de los días de lluvia,

    de las nubes acuosas,

    de los días de sol,

    quedará

    remitido en el tiempo

    imperceptible lamento

    de aprenderte a olvidar.

    Y no habrá

    quien te borre del alma,

    quien te apague la llama,

    quien te deje de amar;

    cuando ya estás

    metidito en mi pecho,

    acurrucado en mi alma,

    dormidito en mi voz.

    MAICROMA ©