Hace tiempo que se tornó fría la mañana,
que inerte de pensamiento enmudeció el sentido,
cuando parado y frío, se sentó ausente en la ventana,
cuando se miró a sí mismo y no vio al alma.
Mas no es vida lo que siente cuando dentro no se siente nada;
cuando el corazón es escarcha; y las venas, penas;
que más que correr en llanto corren ausentes
en ríos vacíos que marcan eternos miedos.
Y ese puente que traba tu paso hacia la buena vida,
se construye entre hilos que tienden a gran ruptura,
y es tu miedo el culpable de tu agonía,
no la caída, pues nunca diste un paso hacia delante.
Y hoy tus lágrimas no saben a desengaño,
no saben a vivir la vida, a ser valiente,
no saben a sentir orgullo, sentirse humano,
y solo guardan el silencio de un cobarde.